Allá va Jorge, tarde como siempre. No me lo han presentado ni nunca lo he visto, pero por su manera de reventar la puerta de la calle cuando sale, sé que se llama Jorge.
Sale corriendo Juana, no sé si está en silla de ruedas o es la maleta. Por su rapidez, facilidad, agilidad y livianez, supongo, Juana tiene 12 años.
Roberto oscuro. Su aura la siento nublada. Oculta cosas. Es inteligente, bien parecido, con algo de dinero pero con el alma podrida.
Doña Gertrudis sale a las 6 en punto de la tarde, todas las noches sin falta. Camina suave, sin prisa, pesado su andar, cansado, lo explicaría mejor. no le importa si ha sido vista, le da igual. Merodea las pocas plantas que hay en busca de algo llamativo. Con un ruido, corre como si tuviera 6.
Pilar coquetea con todos, diablos! Es linda. Es de esas señoras cuarentonas que se ve que tienen una mente perversa por su forma de sacarse las cejas y sus manos expresivas por las experiencias del tiempo. Con esa sonrisa y maldad, que lo hace sentir a uno lo más ingenuo del planeta. Hoy me haces unas copias de la llave tu apartamento, replicó. Si señora administradora.
Van dos semanas que no lavo la losa. Tienen ese pegamento blanco raro pegajoso asqueroso en el caldero donde hago mi arroz, mi arroz quiero que parezca lo más posible al de mi abuela. Se entristecería si le digo que he cambiado las tajás de plátano verde delgaditicas con suero y queso rallado, por medio vaso de leche con frooty loops envenenado con granola. Van 3 días que no me cambio de ropa.
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